Yanni y la pregunta por la identidad

¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Cuál es mi propósito en esta vida?
 
Creo que todos hemos conocido estas preguntas desde lo más profundo de nuestro ser. Sabemos cómo se sienten, pueden aparecer una o más veces en nuestra vida, y mientras no las resolvamos, una molesta inquietud ensombrecerá nuestra existencia como una vaga nube de humo que no se disipa.
 
La pregunta por la identidad no es una pregunta psicológica en verdad, aunque incluye por supuesto la consideración de las características más individuales de nuestro carácter y personalidad. Pero va más allá, lo intuimos, se trata más bien de una pregunta espiritual, y sin embargo no por ello menos humana, concreta y muy muy terrenal.
 
A modo de reflexión, hoy quiero mostrarte en una imagen, dónde yo veo que se conjugan ambos planos, el terrenal y el espiritual, en la respuesta a la pregunta por quién eres, por tu identidad.
 
Quiero que comiences por ver y DISFRUTAR el siguiente video (sólo 3 minutos), poniendo especial atención a LOS ROSTROS de todos. Para mejorar la experiencia pon el video a pantalla completa y sube el volumen, utiliza audífonos si estás con tu celular (aunque te sugiero verlo en un computador)….Luego vuelve aquí, tengo algunas cosas que decirte:
¿Lo disfrutaste cierto?  Sería muy raro que no se te acelerara el corazón mientras lo escuchabas y mirabas. Es una de las obras maestras de YANNI, un pianista y compositor griego que, entre muchas otras virtudes, escoge “lo mejor” para su orquesta, sus obras contienen una selección de músicos de gran calidad, excelentes en sus respectivos talentos, en variedad de instrumentos y estilos, pareciera que recorre el mundo buscando y seleccionando con pinzas “lo mejor de lo mejor”.
 
La excelencia y calidad de sus músicos es parte de lo que hace de esta creación suya un espectáculo digno de admirar. Cada uno con sus dones aporta a un evento que llena de placer y entusiasmo, un deleite para nuestros sentidos. La pregunta que quiero que te hagas es ¿por qué lo disfrutaste tanto?
 
Y es que algo muy placentero ocurre cuando presenciamos la perfección; mira cuánta disciplina y organización, cuánta unión de capacidades humanas se requirió para crear este show. No solo me refiero a los solistas, sino también al conjunto de violinistas, percusionistas y los encargados de otras áreas fuera de la música: iluminadores, escenógrafos, sonidistas, etc. Todos ellos contribuyen a la belleza del resultado como un todo perfecto.
 
Pero hay algo más que me parece clave: ¿te fijaste en la ALEGRÍA de los músicos? ¿Viste cómo ellos disfrutaban tanto o más que el público mismo? ¡Vibraban! Con solo mirarlos percibes su propio entusiasmo y el éxtasis de estar participando de todo el conjunto de la orquesta, haciendo lo que aman y disfrutando en sincronía con otros talentos. Sus cuerpos enteros disfrutaban ¡se nota! Mira el rostro apasionado del violinista principal o el entusiasmo vibrante del percusionista y del arpista ¿viste cómo se movían? ¡Estaban en su salsa! Todo el público se contagió de ellos, pero ellos no estaban pensando en el público, estaban embebidos en la magia de la música y ese todo que ellos mismos estaban creando.
Hoy quiero enseñarte una palabra, una sola palabra, que deseo guardes en lo más profundo de tu ser: SINERGIA
SINERGIA: Es la creación de un todo que es mayor que la simple suma de sus partes. Acción conjunta de varios órganos en la realización de una función. Incremento de la acción de diversas sustancias que actúan conjuntamente.
Lo que tú disfrutaste en el video fue la sinergia.
 
 ¿Qué sería del violinista sin el resto de los violines, el arpa o la trompeta? Toma a cada uno individualmente y quítales la música de fondo que aportan los sonidos únicos del teclado, la flauta, los tambores, el bajo, en fin, la orquesta entera. Quítales la melodía de la canción, la iluminación, y déjalos solos en el escenario. ¿Qué ves? ¿Qué sientes? Ciertamente no lo mismo que al verlos dentro y en la orquesta.
Cada uno de ellos puede brillar individualmente, por supuesto. De hecho, aquí puedes ver al violinista Samvel Yervinyan, al arpista Victor Espinola, y al trompetista Ramón Flores en presentaciones individuales. Podemos disfrutarlos igualmente, sus talentos relucen también y su calidad no disminuye, sin embargo, es indudable que ellos “son más” cuando están con los “otros” en sinergia con la orquesta.
Si la sinergia fuera una persona, sería alguien que se vale de los aportes individuales para crear algo nuevo, único y extraordinario, mayor a cada uno de ellos. Sería alguien que sabe mirar atentamente e identificar los talentos destacables de cada quien, aquello que hace única y especial a una persona, esa cualidad en la que es excelente y lo apasiona, preguntándose ¿en qué brilla? Y cuando encuentra la respuesta dice: “Haré algo especial para que brille aún más: lo pondré al lado de quienes potenciarán su brillo”. Entonces prepara y ofrece el escenario perfecto, con las condiciones óptimas para que ese brillo personal se transforme en un brillo deslumbrante superior.
Bueno, efectivamente, la sinergia es una persona. En el video esta persona es YANNI. Es él quien identifica los talentos, los selecciona y crea para ellos el contexto, la atmósfera ideal donde hacerlos brillar, en una creación completamente nueva, algo ajeno a ellos mismos pero que sin ellos no existiría. 
Es Yanni quien crea la música en su mente, la escribe, y organiza cada instrumento de su orquesta para llevarla a cabo. Con inteligencia, conocimiento y amor por cada uno de sus músicos organiza cada aspecto del show, desde los aspectos logísticos hasta las partituras para los instrumentos, valiéndose para ello también de otros talentos en sus respectivas áreas (iluminación, sonido, etc.). Todo con la máxima perfección. En otras palabras, Yanni es el creador del todo. Al ver el espectáculo y disfrutarlo estás experimentando el espíritu de Yanni, es él mismo puesto en escena también, en lo que él creó para aquellos que quiere hacer brillar.

 

Y al decir esto quiero que recuerdes el rostro de Yanni. ¿Acaso no vibraba tanto o más que sus músicos? Algo que personalmente disfruté mucho fue ver las expresiones de él cuando miraba a sus músicos, cual padre se deleita y enorgullece en sus hijos habilidosos. Sus ojos buscaban a sus músicos, él los miraba y les sonreía, los animaba y alababa con su mirada. ¡Y gozaba con ellos! Me enterneció.
 
Todos nosotros somos como esos músicos, cada uno tiene un don, un talento que lo hace único y especial, esa combinación perfecta entre tu historia desde la infancia, pasando por todas tus luchas, maltratos, fracasos y frustraciones, e incluyendo la forma propia de salir adelante de ellos, tus triunfos y conquistas, tu forma particular de ver la vida por las experiencias únicas y particulares que te ha tocado vivir. Eso junto con tus habilidades e inclinaciones naturales, la estructura de tu cuerpo y tu biología, todo el conjunto de quien tú eres hace de ti un músico único e inigualable que, si se dedica a explotar esa singularidad, puede alcanzar la excelencia y brillar con una luz distintiva.
 
Pero no basta con eso. No es suficiente la luz propia, aunque hay quienes se conformarán con eso. Así como el violinista, el arpista o el trompetista pueden brillar solos, su “show” no será tan disfrutable como cuando tocan juntos. Ni ellos lo disfrutarán tanto (es cosa de comparar sus rostros y su cuerpo cuando actúan en solitario a cuando forman parte de la orquesta de Yanni….yo me di ese trabajo).
Por lo demás, tomando como criterio el efecto sobre el público, y considerándome yo misma parte de ese público, la verdad es que mi goce cuando los vi en conjunto con Yanni fue muchísmo mayor al del show individual de ellos, y eso que por ejemplo el violinista Samvel Yervinyan me gusta mucho…su música…y él :P,  pero nop, no hay comparación, ni siquiera él me gusta tanto en solitario como cuando está en las manos de Yanni. A modo personal, puedo decir que él no despierta las mismas sensaciones en mi cuando lo veo actuar solo a cuando lo veo actuar en sinergia con la orquesta de Yanni. Allí él vibra de un modo que me hace vibrar a mi. 
Se nota esto también en la efervescencia del público.  
Y es que algo tienen las manos de Yanni que saca lo mejor de cada uno; SU creación es algo superior a cada pieza, pero irónicamente parece que estuviera diseñada para cada una en especial, los hace relucir, esa es mi apreciación. Es cosa de ver sus distintas obras, por ejemplo aquí, aquí y aquí.

 

No se trata de una opción, creo que el desarrollo personal y el establecimiento de la verdadera identidad se construye necesariamente con los otros. Específicamente, al poner eso que yo tengo al servicio de algo mayor, una creación fuera de mi compuesta por un conjunto de otros talentos que actúan sinérgicamente para un fin superior. En definitiva, cuando encuentro mi lugar en el engranaje total. Tu trabajo individual puede ser bueno, excelente, pero eres más dentro de la orquesta.
En la orquesta el centro no es el ego (ego-centrismo), el centro es la creación conjunta que crean sus miembros, es la totalidad mayor que ellos generan cuando se suman.
A menudo recibo pacientes con problemas de identidad. Algunos de ellos cuestionan sus profesiones porque sienten que “no están sirviendo a Dios con eso”, no saben cómo conectar una pasión “terrenal” como las matemáticas, la economía, el baile, el amor por la estética, etc. con “el propósito que Dios tiene para mi”; otros sienten que “no se han encontrado” aún, no saben bien quienes son, solo viven (o sobreviven) el día a día, pasando de una lucha a otra sin descanso, sin propósito, al menos sin ese propósito mayor que le de sentido a la existencia cotidiana. Otras personas construyen una identidad basada en lo que otros les hicieron o dijeron, algunas fueron víctimas de bulling escolar o soportaron el maltrato de sus padres, y la sensación de víctima, o su opuesto, la actitud defensiva y agresiva ante la vida, se erige como un esqueleto que sostiene y da forma a cada parte de su identidad.  

 

¿Qué tienen en común todas estas personas? Están solas. Y no me refiero a que carezcan de amigos, familiares o grupos de apoyo, etc. (que si ocurre). Tampoco me refiero a que ejerzan sus trabajos o profesiones aislados necesariamente, o que no participen en agrupaciones que los entusiasman. Me refiero a que no sienten que su vida sea como un engranaje que forma parte de un sistema de engranaje mayor en el cual encajan y en el cual sirven. No encuentran “su” lugar. Se sienten solas.

 

He visto casos incluso donde personas que se desarrollan en una veta artística que aman con pasión, tienen buenas parejas y familias que los apoyan, sufren por dentro sintiéndose como una nube sin forma, un cuerpo sin rostro, como tantos otros. Algo les falta, aunque individualmente se desarrollan en lo que aman hacer. Como un músico en solitario que puede disfrutar para sí mismo su talento, pero sabe que eso no lo es todo.
Desde la psicología, y yo misma lo hago, se suele fomentar y acompañar un proceso de búsqueda de la individualidad; en terapia acompaño en la “construcción” de esa identidad identificando, claro está, cuáles son las virtudes, habilidades, capacidades y dones propios de esa persona, así como su historia personal. Sin embargo, yo se que eso es a penas el comienzo. El trabajo psicológico individual, a mi parecer, es insuficiente para encontrar la verdadera identidad de un ser humano. ¿Por qué? Porque por más que una persona busque dentro de si misma la respuesta a sus preguntas existenciales sobre quién es o qué lo define, jamás logrará ver lo que verdaderamente puede llegar a ser (“su potencial”) en forma individual y aislada. JAMÁS.

 

 Hay un “algo” afuera de él y superior a él mismo que le dará una información que no tiene y nunca tendrá si no lo experimenta: la orquesta.

 

Quienes hemos encontrado nuestro lugar en la orquesta sabemos que se trata de algo nuevo y muy diferente al desarrollo únicamente personal e individualista. Es un lugar donde se vibra, donde todo lo que uno ha aprendido, lo que ve, su historia personal, sus dones e incluso sus fallos, limitaciones y luchas, todo tiene un sentido y conforma un aporte único a un propósito mayor. Uno sabe que todo lo que uno es sirve a otros. Y esta es la clave: Servir a otros.

 

Tus dones puestos al servicio de los otros resultan en este espectáculo, donde cada uno brilla más que si estuviera solo. Esa es la esencia de la orquesta, cada instrumento hace un aporte único y DIFERENTE (es muy importante valorar la diferencia) que se complementa, completa, realza o potencia a los demás instrumentos. Todo ello guiado por la música compuesta por ALGUIEN que sabe lo que tiene en mente, conoce el sonido de cada instrumento y los talentos específicos de cada músico, conocimiento con el cual CREA una composición musical PARA ELLOS, y que suena como los dioses.

 

Ese Alguien, ya sabes, creo firmemente en que es Dios, y la orquesta es su CREACIÓN. Es El quien crea la SINERGIA, solo en sus manos podemos encontrar nuestros complementos, es decir, a esas personas en esta vida que tocan a tono con nosotros, que no suenan como nosotros, pero ciertamente su compañía nos hace sonar mucho mejor. Somos más al lado de ellas, realzan nuestra propia música así como nosotros realzamos la suya, y juntos conectamos a tal punto que creamos un sonido nuevo y especial. Somos complemento. Somos sinérgicos.

Lo que vas a conocer de ti en una relación con ellas nunca lo vas a conocer en soledad

La pregunta por quien eres no es la pregunta correcta, es engañosa por ser limitada. La pregunta correcta es ¿A quién sirves? ¿A quién le ofreces tus dones y talentos? ¿Le sirve a alguien lo que haces? No estoy hablando de tu trabajo necesariamente, que puede servirte para tener dinero y subsistir, aunque mucho mejor si lo que haces para ganar dinero coincide con lo que te apasiona. Pero mi pregunta es ¿qué parte de la gran orquesta eres? No solo me refiero a qué te apasiona sino también a si esa pasión le sirve a otros además de a ti mismo.

 

En primer lugar, necesitas saber qué te apasiona, y la respuesta está en lo que te hace vibrar, cuando usas la combinación única y particular de tus dones y talentos junto con la esencia de tu personalidad. Creo que cada quien hace lo que más ama hacer, es ahí donde se encuentra el propósito, Dios lo inscribió en nuestro ADN. Si te gusta la mecánica, la programación o rallas la papa con la ingeniería y el marketing, o te gusta diseñar ropa o eres buena formando equipos de trabajo, o tienes unas habilidades sociales increíbles o tienes varios intereses que quisieras conjugar en un solo proyecto, pues bien, eso que “te tira”, que no puedes dejar de hacer porque te encanta, eso es lo que fuiste llamado a hacer, lo escribió El en tu cuerpo, literalmente, porque toda tu biología reacciona y se mueve ante eso.
 
Pero ojo, esa no es la única señal; para identificar si es realmente tu pasión o más bien se trata de una obsesión guiada por la ansiedad, una inseguridad, miedo, un trauma, etc., necesitas tener el segundo requisito: que sea útil a los demás. Tu pasión o tu llamado debe necesariamente beneficiar a la comunidad. Esa es la señal. Un engranaje encuentra su lugar cuando logra mejorar y potenciar el funcionamiento global del gran engranaje total. En definitiva, cuando encuentras cuál es TU APORTE en este mundo, en esta época y en esta sociedad que te tocó vivir. Y no tiene que ser un aporte grandioso o a nivel mundial, tu aporte seguramente es específico y local, aplicado a tu área de influencia.
Así como una taza, con su orejita al costado, fue pensada para contener líquidos, de diferentes temperaturas, para poder tomarlos cómodamente con una mano, y tal es su diseño (material y forma), así mismo tú tienes un diseño único y exclusivo para servir a un propósito único y exclusivo.
Tu aporte es singular y responde a la singularidad de tu diseño: el material del que estás hecho y la forma que has adoptado por las circunstancias e historia de tu vida. Una taza NO está diseñada para servir de macetero, por ejemplo; aun cuando podría funcionar medianamente, la taza no se sentiría feliz haciendo algo a medias, como adorno, algo para lo que no fue hecha, no ocupa su máximo potencial como maceta porque así no sirve a quien está diseñada para servir: la mano y boca humanas. Tampoco tú ocupas todo tu potencial cuando dedicas tu vida a lo que no fuiste diseñado para hacer en sinergia con otros, sirviendo a otros, y juntos sirviendo a un propósito mayor.
No eres tú solo, hay “otros” al lado de quienes serás más y mejor, y tu Creador te acercará a esas personas porque su deseo es crear el ambiente en que tú florezcas, rodeándote de aquellos que te nutren y realzan, al mismo tiempo que tú los nutres y realzas a ellos en alguna área específica que tal vez tú ignoras. Eso es sinergia. Es la labor de su Espíritu como te explico en el artículo sobre la sangre.
Deja que EL te ponga junto a esas personas y sírveles, cuídalas, se útil para sus vidas, da lo mejor de ti en aquello que sabes hacer para que brillen, hazlas brillar, que la persona que esté cerca tuyo sume contigo 1+1=3, no 2, mucho menos 1, sabes a lo que me refiero, cuando tú no eres un aporte a su vida (tú= 0). ¿Cuál es tu aporte? Hazlo, créalo. Se sinérgico para esa persona, y será sinérgica para ti.
Dios puso en ti (en tu ADN) la individualidad que lleva tu sello, eres único e irrepetible, lo dice tu huella digital, y El, como Yanni, confía en tus talentos pese a tus limitaciones y te escoge con pinzas para ponerte en un lugar que El tiene pensado para ti, al lado de quien realza tu brillo natural a la vez que tú le haces brillar más y diferente, porque tú le extraes algo diferente. El lo sabe, El lo ve.
En sus manos, solo en sus manos serás todo lo que puedes ser, él sabe cómo sacarle provecho a cada aspecto de tu ser, porque El te creó, eres obra suya y solo en su orquesta podrás brillar más allá de ti mismo. Podrás vivir todo tu potencial.
Te pido que mires el rostro de Yanni, esa es la imagen que quiero que recuerdes, porque como te he dicho en otros artículos, Dios dejó esparcidos en eventos terrenales señales y sombras de la realidad espiritual, para que las encontremos y lo encontremos a El, y aquí, en el rostro de Yanni, yo veo el rostro de Dios: ¿Ves su alegría mirándote? ¿Ves cómo disfruta contigo al verte desplegar todo lo que sabes? ¿Ves cómo goza contigo? ¿Puedes oírlo decir de ti: “esto que hice es bueno”, como en el Génesis? ¿Puedes verlo disfrutar su obra después de crearla? ¿la belleza que tú creas en sus manos? ¿Puedes oírlo decir que en ti tiene su contentamiento?
Esta es la expresión del creador de esa gran obra maestra, del organizador de todo, de quien se encargó de elegir lo mejor de lo mejor para llevar a cabo eso que tenía pensado en su mente: tú en su orquesta
Míralo cómo te aplaude, El cree en ti, cada día cree en ti y se regocija en ti, tu eres su obra maestra, te necesita, te quiere con El en su orquesta, El sabe lo que puede hacer contigo, quiere que seas parte su espectáculo. Míralo cómo te mira, no le importan tus errores, tus faltas, tus vicios ni tus fallos, solo ve “lo bueno” que El creó en ti y se alegra. ¿Escuchaste? Tú lo alegras, con esa misma alegría que te da cuando estás con la persona que amas, porque El te ama.
Amado, sal fuera de ti mismo y déjate llevar por su sinergia,
lejos del encierro de tus propios razonamientos y conclusiones,
encuéntrate, encontrándolo a El, porque
jamás, ¡jamás!, podrás verte a ti mismo como El te ve;
arriésgate, ven afuera y mira lo que puedes llegar a ser, lo que
nunca imaginaste ni eres capaz de ver ni verás
desde tu interior. Descubre el secreto, mira desde afuera,
rompe tus propios límites y entrégate al flujo de la sinergia.
Oro por eso, oro por ti.
…Algo más, ¿sabes a quiénes me imagino como el público en el video de Yanni?
 
 A los ángeles, a los millares de ángeles que ovacionan y alaban eufóricos la Creación de Dios, su más hermosa y preciada creación: nosotros.
 
 
 
 
“Alabadle, vosotros todos sus ángeles; Alabadle, vosotros todos sus ejércitos.” (Salmos 103:20)

…Alabadle, porque El es bueno

y toda su Creación es buena

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4 Comments

  1. Cuanto sentido tiene esta analogía.
    Aveces nos cuesta imaginar como nos ve nuestro creador, pero tu escrito hará que en adelante recuerde la cara de Yanni cada vez que me haga esa pregunta.
    Sé que Dios puso un valor único en mí, y comenzaré a descubrirlo para poner a su disposición todo lo que soy.
    Agradezco a Dios, porque confío plenamente que te usará para ayudarme en éste proceso.
    Muchas gracias

    • Que así sea Pabla! Me alegro mucho que veas cuánto vales y cuán única eres para El y su reino.
      Muchas bendiciones y oro porque Dios me guie contigo en este proceso.

  2. Como siempre, un articulo lleno de riquezas, lleno de amor, de pasión !
    Tu trabajo es excelente, lo mejor de lo mejor que he visto.
    Si supieras el honor que siento de conocerte.
    Tu eres mi yanni !

    • Gracias por tus palabras, me animan realmente.
      Un abrazo!


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