Hagas lo que hagas cuentas con un solo aliado. Y es este:

He pensado mucho en cómo escribir este artículo. Es una introducción a las bases del comportamiento humano y el fundamento para que exprese todo su potencial.  Estas bases están en la psicofisiología y la neurobiología, es decir, en las neurociencias; mi desafío es INICIAR LA TRADUCCIÓN de estas bases a un lenguaje sencillo y práctico, del cual se derivarán otros temas más específicos en el futuro.
 
Y cuando hablo de INICIO, es precisamente porque el tema central de este escrito es el origen de todo, absolutamente todo lo que ocurre en tu vida. Tus preocupaciones, tus deseos y pasiones, esos hábitos que quieres dejar, tus conflictos interpersonales y los conflictos contigo mismo(a), tus emociones más profundas, tus miedos, tu personalidad, cada emoción que experimentas en el día, ese dolor corporal que se ha vuelto crónico, esa ansiedad que sientes cuando hablas en público, cuando pierdes el control de tus hijos o cuando llegan las cuentas por pagar, ese enojo con el mundo, tu realidad financiera, la frustración por no satisfacer a tus padres y el deseo de ser libre, esa tristeza que te viene sin razón aparente, tu erotismo o la falta del mismo, tu adicción a la pornografía, a la droga o al trabajo, la atracción incontrolable hacia esa persona especial, esa dificultad para encontrar una pareja estable o tu tendencia a relacionarte con gente tóxica, tu cansancio físico o tu energía desbordante, tu positivismo o negativismo, tu insomnio, tu facilidad para aprender o tu incapacidad para concentrarte, tus habilidades cognitivas, tu rapidez o enlentecimiento mental, tu salud y tu enfermedad,  tu dicha o inconformismo, tus éxitos y fracasos, todo, y repito todo, todo lo que sucede en tu vida, tu vida entera tiene UN SOLO CIMIENTO: TU CUERPO.

CIMIENTO:
Parte de una construcción que está bajo tierra y le da solidez, le sirve de base y apoyo. Principio u origen en que se asienta una cosa no material.
Grábate esto: Es lo único que tienes. Te fue dado al nacer, se formó en 9 meses de trabajo intenso programado con la mayor tecnología e inteligencia imaginable…la ciencia aun no ha podido descifrarla. Es tu única posesión y tu mayor responsabilidad, porque es el lugar donde ocurre tu vida.

 

Tu cuerpo es el punto de contacto entre lo que dices ser tú (tu alma, tu mente) y el mundo, la realidad exterior. De hecho, la conciencia, aquello que percibes como ajeno e independiente de tu cuerpo, pero que sabes es la esencia de tu ser, tiene un sustrato biológico: tu cerebro; percibes la realidad exterior y tu mundo interior gracias a él. En otras palabras, tu mente está en tu cerebro, y el cerebro es cuerpo.

 

Podría empezar hablando desde los átomos, las moléculas y hasta las células, el sistema vivo primario con una organización capaz de mantener su equilibrio y reproducirse a sí mismo (autopoyesis, en términos de Maturana), pero profundizaré en esto en futuros artículos; por ahora basta decir que en este sistema primario, la célula, comienza todo, y nosotros somos un sistema mayor, infinitamente complejo, una máquina viva, compuesta de millones de estos sistemas primarios. Estos interactúan entre sí organizados de manera sumamente inteligente, y en conjunto interactúan con el entorno, adaptándose a él para mantener la vida. Todo ello lo hace mediante el continuo resguardo y restablecimiento de la homeostasis (equilibrio) frente a los estímulos externos (que generan desequilibrio).
 
Si alejamos el enfoque de nuestro lente desde la célula, pasando por los tejidos y órganos que forma, luego a los distintos subsistemas (sistema nervioso, circulatorio, endocrino, respiratorio, etc.) hasta ver el cuerpo en su totalidad interactuando con el mundo exterior, llegaremos a observar el ámbito de las conductas e interacciones humanas, el ámbito de estudio de la psicología y las ciencias sociales.
 
Estas conductas cotidianas observables están asentadas en nuestra biología (menos observable), porque todas las interacciones con el ambiente crean cambios a nivel molecular; estos  generan reacciones o modificaciones estructurales que finalmente vemos a nivel conductual.
 
Un ejemplo simple es que una baja en la temperatura ambiental generará una serie de reacciones fisiológicas en tu cuerpo, el cual buscará restablecer su homeostasis (es decir, regular su temperatura), se te erizarán los pelos y finalmente dirás “me dio frío” (conducta) y un observador externo te verá poniéndote un chaleco. Incluso las conductas románticas o de seducción obedecen a cambios biológicos. Cuando se dice que entre dos personas “hay química”, no es un decir, es una realidad concreta, es una reacción química por el efecto de ciertas hormonas que están siendo gatilladas por los estímulos específicos de la otra persona y que la hacen “atractiva” para esa persona en particular (segregación de hormonas, fisionomía, cierta estructura ósea y muscular, velocidad de respuesta, tono de voz, tipo de movimientos, lenguaje no verbal en toda su gama), es decir, algunas personas tienen mayor “compatibilidad química” y se atraen naturalmente. Hay estudios que muestran cómo la compatibilidad química entre dos personas desconocidas (medida por ejemplo a través de la tolerancia o repulsión de olores corporales) está fuertemente asociada al atractivo visual entre ellas. Cuando hay atracción una serie de sustancias positivas salen disparadas a la sangre, produciendo esa típica sensación de felicidad y entusiasmo (profundizaré sobre todo esto en futuros artículos).

 

Por otro lado, mucho de lo que nosotros llamamos “conductas problemáticas” en nuestra vida diaria, son conductas (acciones, decisiones, palabras, diálogos internos, etc.) que utilizamos para mantener un equilibrio interno suficiente que nos permita seguir existiendo, es decir, están destinadas a preservar nuestra vida, seamos concientes de ello o no.
 
Aunque el salto desde lo biológico parezca muy grande, un ejemplo de ello es la adicción (a la droga, al tabaco o a lo que sea) de una persona que utiliza esa sustancia para calmar una ansiedad extrema generada por un trauma infantil, por ejemplo. No es llegar y quitarle la droga a esa persona sin darle la contención, protección y entrenamiento en otras formas de calmar la ansiedad que necesita su organismo, la droga es un medio que encontró disponible para mantenerse vivo, de otro modo probablemente su sistema colapsaría y se suicidaría, en el peor de los casos. Es un tema biológico, es su cuerpo que busca equilibrio, no importa el modo.  En este punto muero por explicar cómo ocurre esto a nivel sistémico (neuronal, bioquímico y psicológico), pero será tema detallado de otro artículo (¡¡tengo tanto por escribir!!)
Por ahora, deseo que entiendan que es en el cuerpo donde se asientan nuestros comportamientos y emociones, la salud física y la salud mental son inseparables.
 
Somos un sistema creado con inteligencia y que funciona inteligentemente, y para que funcione bien debemos respetar sus reglas internas, su diseño, su funcionamiento intrínseco, darle lo que necesita para que ese funcionamiento sea óptimo. Como un auto que fue creado como medio de transporte, posee partes elementales (motor, frenos, suspensión, caja de cambios, ruedas, etc.) que interactúan entre sí organizadas de tal manera que lo ponen en movimiento; cada pieza está conectada de modo muy específico con las otras, y si se le dan los insumos suficientes para que todas sus partes estén en óptimas condiciones (gasolina, aceite), entonces y sólo entonces ejecuta su máximo potencial. Sólo un mecánico que conoce muy bien la organización interna de esta máquina, o un conductor que conoce y respeta las normas del diseño interno de ese auto, que saben CUIDARLO, pueden sacar su máximo provecho para que lleve a cabo los propósitos que se deseen.

 

Nuestro cuerpo es así, es esa máquina viva que se levanta cada mañana de tu cama, va al baño, toma desayuno, se ducha y se va a sus actividades. Cada cosa que hagas, cada plan, meta o tarea que quieras realizar la harás con él, y de su buen funcionamiento depende todo ello. Es tu socio inalienable, sin él estás perdido, es tu único amigo, lo único que tienes, de él depende que avances o sucumbas. Más te vale cuidarlo.

 

La razón por la que escribo hoy sobre el cuerpo es por un llamado muy fuerte que surge a raíz de ver lo poco o nada que las personas cuidan su cuerpo y sobretodo de ver las consecuencias desastrosas a corto y largo plazo por no hacerlo. Lo veo en los pacientes que atiendo y en la gente que me rodea, en las iglesias inclusive. El cuerpo es casi un lastre, un mero instrumento que llevan a cuestas al servicio esclavizante de sus planes y metas, lo sacrifican, intoxican, maltratan o ignoran, no le dan lo que este pide cuando grita por descanso, sueño reparador, nutrientes, hidratación, ejercicio, o por liberación de toxinas que ingieren sin piedad. Cuerpos asfixiados, atestados de lo que no necesitan y carentes de los insumos que si necesitan para funcionar bien, esos cuerpos llegan después a psicólogos y psiquiatras.
 
Muchas personas llegan a consulta asustadas por sus capacidades cognitivas disminuidas radicalmente, por ataques de pánico repentinos, disminución en su tolerancia a la frustración, dificultades para controlar ciertas emociones (incluso si antes las controlaban), insomnios, pensamientos suicidas y dolores o manifestaciones somáticas de todo tipo. Al indagar en su historia reciente el hallaszgo es casi siempre el mismo: semanas, meses e incluso años de esfuerzo sostenido en algún ámbito ignorando las necesidades del cuerpo.

 

He visto casos peores, donde la consecuencia de años descuidando las necesidades del cuerpo terminan en accidentes graves con finales catastróficos, personas postradas para siempre, incapacitadas o muertas. Si la razón de lo que hacemos es vivir, no tiene sentido perder la vida haciéndolo.
La mente es cuerpo y el bienestar de ambos es uno solo. Dicho esto y para no alargar demasiado este escrito introductorio, en este artículo quiero resaltar solo 3 conceptos básicos y claves, que desarrollaré de a uno próximamente:

 

1)   El primer paso para cuidar de ti es cuidar tu cuerpo, y el primer paso para cuidar tu cuerpo es entender que es tu único instrumento para cualquier cosa que anheles hacer. Sin tu cuerpo no tienes vida… o dejarás de tenerla demasiado pronto.
 
2)   Comprende cómo funciona tu cuerpo para cuidarlo y entiende sus reglas respetando su diseño original (ya te dí algunos indicadores de cómo hacerlo en “Mi Mayor consejo”). Parte importante de esta comprensión es saber que lo que haces y sientes son procesos bioquímicos o bioeléctricos, es decir, interacciones entre sustancias químicas (ej: hormonas, neurotransmisores, etc.) que existen en tu cuerpo y/o que ingresan a este por medio de factores ambientales que producen cambios químicos, como los alimentos, el aire, el consumo de sustancias, la exposición a radiación, etc.; y lo más importante es que tú puedes controlar la bioquímica de tu cuerpo. Debes hacerlo. ¿Cómo? Vamos al punto 3.

 

3)   Dale lo que necesita para que funcione. Esto incluye dos acciones:
a)   Quitar lo que lo daña (higiene): Es limpiar tu organismo dejando de introducirle sustancias tóxicas para cualquiera de sus partes. Estas toxinas pueden ser externas, como una droga, el tabaco o el exceso de azúcar, y también pueden ser internas, como exceso de cortisol, una hormona llamada “hormona del estrés“, que al aumentar sus niveles en la sangre frente a situaciones estresantes es como veneno para tus órganos. La higiene física diaria a la que estás acostumbrado es solo la higiene externa, pero el cuerpo necesita ser limpiado y nutrido por dentro. Y esto ocurre principalmente a través del rio que baña (irriga) cada órgano: la sangre Cuida lo que ingresa a tu sangre y estarás cuidando todo tu cuerpo….y tu mente. Y a propósito, ¿no se te vienen algunos versículos a la mente? Pues atento porque la sangre merece un artículo completo y lo encontrarás aquí muy pronto (otra vez, ¡me muero por escribir ya sobre esto!, pero me calmaré…vamos de a poco).
«Porque la vida de la carne en la sangre está» (Levítico 17:11)
 
b)   Otorgarle lo que necesita para funcionar (nutrir): Ya te lo han dicho, lo has escuchado cientos de veces, no es un misterio para nadie que debes alimentarte saludablemente, hacer ejercicio y descansar lo suficiente. Lo que no está muy claro es cómo estos hábitos se relacionan entre sí y cómo afectan la bioquímica de tu cuerpo y finalmente tu nivel de energía, tus actitudes, tus pensamientos o tu humor. No todo lo que necesita el cuerpo es comida y agua; tus actividades diarias, desde las más pequeñas como dar un abrazo, hasta las más planificadas como ir a bailar o a un concierto, activan o desactivan sustancias que le hacen bien o mal a tu cuerpo. Las más conocidas son las hormonas: el cortisol, la llamada “hormona del estrés” que te comenté en el punto a, y la serotonina, endorfina, dopamina y oxitocina, llamadas “el cuarteto de la felicidad”. Todas ellas involucradas en muchísimos de los procesos en tu cuerpo que inciden directamente en tus emociones, pensamientos y conductas. Ya te contaré más sobre esto en el artículo sobre la sangre (¿Á que no los tengo estusiasmados con el temita?)  

¿Y qué hay de lo espiritual?

Amados, las experiencias espirituales también tienen un sustrato biológico. Lo espiritual ocurre en nuestro cuerpo y nuestras acciones o hábitos espirituales afectan nuestra corporalidad.
 
En la actualidad pueden realizarse estudios que lo demuestran. Si se colocan electrodos en personas que oran o meditan se observan patrones de actividad eléctricas en el cerebro diferentes a quienes no lo hacen o realizan otras actividades.
 
Es más, se ha encontrado que personas que oran habitualmente cambian su estructura cerebral, es decir se observan cambios biológicos permanentes y positivos.
 
La mayoría de los actos espirituales que Dios nos insta a realizar son eso, “actos”: orar, meditar en su Palabra, estudiar (escudriñad las Escrituras), ayunar, alabar, cantar, amar al prójimo y amarse a si mismo, echar nuestra ansiedad sobre El (¡adiós cortisol!), evitar los malos pensamientos, llenarnos de pensamientos buenos, ser compasivos, generosos, dar. Aun tus experiencias sobrenaturales encuentran un sustrato físico para revelarse. 
 
Cada una de estas acciones tomadas por separado, si se practican, nutren tu cuerpo de sustancias positivas, inundan tu sangre de químicos que llenan de energía y vitalidad cada parte de tu cuerpo, como “un rio de agua viva que corre por tu ser”; eso es lo que hace el Espìritu Santo en nosotros, cambia nuestros hábitos, nuestra forma de pensar, nuestra actitud hacia quienes nos dañan, nuestras formas de lidiar con la ansiedad, el significado que le damos al dolor, a la pérdida o al abandono, nos enseña a AMAR, todas acciones que solo traen beneficios a nuestra salud, solo traen bienestar a nuestro cuerpo y mente, y todo lo hace en nuestra sangre, por medio de UNA ÚNICA SANGRE, PRECIOSA SANGRE.

 

No quiero adelantarme a un tema que quiero tocar con calma, pero les dejaré uno de los cientos de versículos que se refieren al cuerpo en la Biblia:
 
«Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia» 
  (Efesios 5:29)
 
Si cuando leas esto logro tan solo que comprendas la importancia de cuidar o no cuidar tu cuerpo, me doy por satisfecha. Quiero que vivas, y vivas en abundancia; quiero que reevalúes tus actuales metas y proyectos y te preguntes si ellas incluyen sacrificar tu cuerpo de alguna manera para conseguirlas. Si es así, quiero transmitirte la gravedad de seguir adelante, porque ningún objetivo merece ser prioridad si consume tu cuerpo, porque tu cuerpo es TU RESPONSABILIDAD, tu primer deber, es el instrumento que te fue dado en primer lugar para cuidar y para llevar a cabo tu propósito en esta vida. Es tu templo. Ámalo. Cuídalo.

 

Dejo hasta aquí la introducción a un tema que me apasiona, la salud, el potencial humano, y que abordaré en adelante con más detalle. Coméntame tu experiencia y si hay un punto en particular que te gustaría desarrollara en más profundidad, y por supuesto suscríbete para recibir los siguientes porque…CONTINUARÁ.
 

Referencias:

Charney, D. S. (2004). Psychobiological mechanisms of resilience and vulnerability: Implications for successful adaptation to extreme stress. American Journal of Psychiatry, 161, 195–216.

Agartz, I., Momenan, R., Rawlings, R. R., Kerich, M. J., & Hommer, D. W. (1999). Hippocampal volume in patients with alcohol dependence. Archives of General Psychiatry, 56(4), 356–363.

McEwen, B. S. (2000). The neurobiology of stress: From serendipity to clinical relevance. Brain Research, 886(1–2), 172–189.

Schjoedt, U. (2009). The Religious Brain: A General Introduction to the Experimental Neuroscience of Religion, Method & Theory in the Study of Religion, 21(3), 310-339.

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8 Comments

  1. Estuve postergando leer tu articulo querida Mary, buscando cualquier excusa pero hoy me decidí a leerte y no me arrepiento por el contrario agradezco primero al Señor por la sabiduría que te ha dado y te agradezco a ti por tan maravilloso artículo, me has abierto los ojos en muchas cosas, sólo te doy las gracias y espero con ansias un próximo artículo, que Dios te siga bendiciendo.

    • Maribel, gracias por tus palabras y cuánto me alegra que te haya sido tan útil.
      Justamente esta semana publicaré la continuación de este articulo que será sobre la Sangre, asi es que atenta!
      Un abrazo y gracias por tus palabras, me animan mucho a seguir.
      María Luisa.

  2. Buenos días querida hna Maria Luisa, que hermoso y edificante para mi es poder leer, comprender y profundizar en esto, lo quisiera publicar en el diario mural de nuestra congregación, muchas gracias y que DIOS TE SIGA USANDO A TRAVÉS DE TU PROFESIÓN

    • Muchas gracias Priscila.
      Nada me haría más feliz que en las congregaciones estuvieran acceso fácil a esta información. Es mi deseo que el pueblo de Dios sea edificado.
      Tienes toda la libertad de usar y compartir este escrito donde gustes.
      Saludos!

  3. Querida Mary!, que maravilloso y educativo articulo, muy completo amiga!. Muchas gracias por compartir tu conocimiento tu búsqueda hace bien a muchos!.
    Me gustaría mucho que pudieras profundizar algo mas sobre “el dialogo interno” que podemos mantener, cuan tóxico puede ser aveces en mi caso y como diferenciar que proviene de lo espiritual y que proviene de mi propia mente. Tengo millones de mas preguntas amiga! un abrazote enorme!

    • Viví! Gracias por tu comentario y tu aporte. Me parece un muy buen tema el que propones, ya que también me lo encuentro mucho entre mis pacientes. Sin duda escribiré sobre eso. Gracias!!

  4. Es lo mejor que he leído en años.
    Te felicito por tu trabajo excelente por tu amor incondicional por ser la mejor persona que conozco.
    Claramente tu estas enviada por Dios para salvar vidas.
    Ni si quiera puedes imaginar el honor que siento por ser tu amigo.
    Ósea no sólo tuve la oportunidad de conocerte, si no que soy tu amigo ! Me siento totalmente bendecido por eso.
    Gracias a tu amor incondicional Mary.
    Gracias por existir ..

    • Gracias, gracias y mil gracias por tus palabras!, y por ser el primero en comentar en mi página 🙂
      Todo lo que me dices me anima a seguir con esto y a seguir mejorando. Mi deseo es que todo lo que he aprendido sea útil para el crecimiento y desarrollo de otros, y si es útil para ti siento que cumplo ese propósito. Gracias por ser una persona que me anima e inspira a crecer, tu vida es una bendición para la mía también.
      Gracias por bendecirme hoy.


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